El Simpecado
Una insignia de devoción
Entre el patrimonio espiritual y artístico de la Hermandad del Rocío de Granada, destaca con especial fervor nuestro Simpecado: estandarte y corazón devocional de todos los rocieros granadinos. Él es quien nos guía, quien preside nuestras oraciones y quien representa, de manera visible y cercana, a la Santísima Virgen del Rocío para todos nuestros hermanos y devotos.
Su nombre nace de la aclamación mariana «Sine Labe Concepta», expresión de la fe y la defensa secular de la Inmaculada Concepción de María. Esta verdad se hizo enseña en la historia y alcanzó su máxima expresión en las hermandades rocieras, donde el Simpecado no es solo una insignia, sino el símbolo vivo de la presencia de la Blanca Paloma durante todo el año.
Desde nuestra sede canónica, el Simpecado permanece custodiado con amor y respeto hasta que, llegado el tiempo de la Romería, es entronizado en la carreta que lo conducirá por los caminos que unen Granada con la Aldea almonteña. Tirado por bueyes o mulos, avanza entre rezos, cantos y vivas emocionadas, para ser presentado ante la Virgen del Rocío en la gloriosa jornada de Pentecostés, momento culminante para todos los hermanos que peregrinan tras él.
El Simpecado de Granada fue diseñado por don Miguel López Escribano, y bordado artesanalmente en oro sobre terciopelo verde por las religiosas del Convento de la Piedad de nuestra ciudad, fruto del cariño y la dedicación de Granada a la Reina de las Marismas. Está ornado con veinticuatro granadas, emblema de la ciudad, entrelazadas con estilizadas ramas que refuerzan nuestra identidad local.
En el centro resplandece la imagen de la Virgen del Rocío, realizada con exquisita maestría en plata, oro y marfil por el reconocido artista granadino Miguel Moreno, recordándonos siempre a quién nos debemos y quién es nuestro amparo.
En su parte posterior, bordado con orgullo, puede leerse:
«Hermandad de Gloria de Nuestra Señora del Rocío de Granada, fundada en 1978», proclamando nuestra historia, nuestra fe y nuestro compromiso como hermandad filial de la Matriz de Almonte.
El mástil que lo sustenta es una joya del arte granadino de la taracea, con regatón y brazos formando dos granadas de intenso rojo, símbolos de nuestra tierra. Se alza rematado por una delicada representación del Espíritu Santo en forma de paloma, con las alas abiertas, coronada por una cruz labrada en plata: signo de guía, inspiración y protección.
«Bajo su amparo caminamos, y ante su presencia nos postramos».
Porque el Simpecado no es solo un objeto de culto: es nuestra bandera de fe, nuestro orgullo como rocieros granadinos
y la manifestación más cercana de la Madre de Dios para todos sus hijos de Granada.
El primer Simpecado
Confeccionado con veinticinco granadas, unidas entre sí por delicadas ramas y hojas del mismo árbol heráldico de nuestra tierra, el Simpecado presenta en su centro la imagen de la Virgen del Rocío, rodeada por el lema mariano «Simpecado Concebida», testimonio de la devoción a la Inmaculada Concepción de María.
Fue bendecido el 27 de mayo de 1979 en nuestra sede canónica, la Iglesia de San Pedro y San Pablo de Granada. Ese mismo año, en su primera Romería, y dado que aún no se disponía de carreta propia, el Simpecado realizó su entrada en la Aldea a caballo, del mismo modo que lo hace tradicionalmente el Simpecado de Almonte.
Su primera presentación ante la Virgen se llevó a cabo de manera muy especial: junto al Simpecado de Huelva, hermandad madrina en aquellos primeros pasos. Ambos estandartes fueron portados a pie, unidos por cintas en color blanco, azul y rojo, símbolo de la hermandad y unión entre ambas corporaciones. Así, Granada realizó su primera presentación como hermandad filial en un año especialmente significativo, pues Huelva celebraba el primer centenario de su fundación.
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